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La historia de una radio General Electric de baquelita verde

En un viaje por Casilda, Santa Fé, visitamos una feria de antigüedades en Rosario. Entre cajones, cuadros, herramientas, sifones y otras tantas cosas... estaba ella: nostálgica y con historias por contar.

Confieso que cuando la ví inmediatamente me dije: "Esta debe ser parecida a la que nombra Marta Merkin en el prólogo de Días de Radio", es que cuando uno repasa aquellos párrafos se encuentra con una anécdota extraordinaria: "Después fue de baquelita verde agua. En esa, mi mamá, mientras lavaba los platos, escuchaba la novela de Celia Juárez y a King, el comentarista del cine. A veces me dejaba secarlos si lo hacía en silencio, y sobre todo si no le preguntaba: '¿Esa cuál es mami?' No entendía cómo yo no identificaba las voces de la radio".

La ficha técnica decía General Electric, pregunté más y me dijeron que era de onda corta. La telita del frente estaba media arruinada, las  válvulas intáctas, firmes, pero claro había que ver si funcionaban. Pregunté el precio y me dijeron: "Esa está $150, pero no anda... no tiene el parlante". Caminé, miré, pensé, consulté... pero algo me decía que tenía que llevarla, ya fantaseaba con la idea de hacerla sonar en casa. Regatee un poco el precio y la compré.

Ya de regreso en Buenos Aires comenzó el plan de restauración, en una charla con un compañero de trabajo me hizo el contacto con Carlos Landi, el coleccionista de radios más grande de Argentina; es quien alquiló las radios para la publicidad de Fravega que protagonizaron Susana Giménez y Ricardo Darin. A su vez Carlos me contactó con Roberto y Hernán, padre e hijo, apasionados por las antigüedades y las restauraciones y fanáticos de las radios; ellos se encargaron de hacerla brillar otra vez como cuando daba sus primeros pasos, allá por la década del 50.

Hoy suena firme, con presencia... está en el living y de a ratos le pego una mirada e intentó imaginar su historia. Pensar que allí sonó, seguramente, el comunicado de la muerte de Evita, habrá hecho de las suyas Mordisquito, alguno habrá esperado a Pedro López Lagar en su versión de Cumbres Borrascosas, alguno habrá largado una carcajada escuchando a Los Cinco Grandes del Buen Humor... tantas cosas... Hoy sonará con otras voces, pero con la esencia de siempre, bienvenida a casa!!!


La vuelta al mundo en 90 años

¿Qué es la radio? ¿Por qué aquellos que la mencionan lo hacen con pasión y con magia? David Ogilvy la definió como el teatro de la mente y, pensándolo bien, es eso y mucho más.

"Hace algunos años, la BBC preguntó a los niños británicos si preferían la televisión o la radio. Casi todos se pronunciaron por la televisión, lo que fue algo como comprobar que los gatos maúllan o que los muertos no respiran. Pero entre los poquitos niños que eligieron la radio, hubo uno que explicó: Me gusta más la radio, porque por radio veo paisajes más lindos", escribió Eduardo Galeano en "Patas Arriba".

Hoy celebramos 90 años del primer paso de la radio, claro está, impulsada por los Locos de la Azotea: Enrique Telémaco Susini, Miguel Mujica, César Guerrico y Luis Romero. Cuenta Carlos Ulanovsky en Días de Radio que Susini tenía registro de barítono y engoló la voz como en su cabeza debía imaginar que debía hacerlo un locutor y no como alguien que ingresaba en la bocina de la historia. "Señoras y señores: la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el festival de sacro de Ricardo Wagner, Parsifal, con la actuación del tenor Maestri, el barítono Aldo Rossi Morelli y la soprano argentina Sara César, todos con la orquesta del teatro Costanzi de Roma, dirigida por el maestro Felix von Weingarten", así comenzó la historia...

En 1935, con la instalación de Radio El Mundo se inicia la radio- espectáculo. El oyente se metía en la radio, a verla y a ver a sus ídolos del parlante. "Además de los números que presentaba, Radio El Mundo, estaba en Maipú y Lavalle, cuando el centro de Buenos Aires era un alarde de elegancia, como hoy sería la Recoleta. Venir a El Mundo significaba asistir al centro de una serie de hechos artísticos... Después de las 8 de la noche era equivalente a un Teatro Colón: mucho frac, mucho esmoquin, incluso en los locutores y animadores", cuenta el locutor Armando Rolón, entrevistado en 1933 y citado en Días de Radio.

En 1960 las radios comienzan a achicarse, eran momentos difíciles por la irrupción de la televisión. Pero allí la radio encontró un lugar a partir de la actualidad al instante. En los últimos 30 años se ha ido desarrollando en esa dirección, hoy tenemos mucho de periodismo y se descuida todo el aspecto de entretenimiento. Betty Elizalde, en una charla, me dio una definición contundente: "A la radio de hoy le faltan silencios".

Es inevitable y a la vez oportuno hacer la relación de la radio con la cultura, ahí está la esencia de su creación. "Yo he conocido a mucha gente a través de la radio: Borges, Bioy Casares...", cuenta Alejandro Dolina y agrega: "Yo no la descubrí a la radio, ella estaba ahí, en mi familia. Era una presencia incluso más importante que hoy porque la televisión no tenía tanto poder".

La radio se encargó de sacarle "fotos" a los momentos más alegres y a la vez más tristes que le tocó vivir al mundo; cómo olvidar aquel anuncio mezclado con sonido a fritura que marcó EL día: "Cumple la Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación, el penosísimo deber de informar al pueblo de la República que a las 20:25 horas ha fallecido la señora Eva Perón, jefa espiritual de la Nación.  Los restos de la señora Eva Perón serán conducidos mañana en horas de la mañana al Ministerio de Trabajo y Previsión donde se instalará la capilla ardiente". 

"La radio es el medio más maravilloso que hay, le han decretado la muerte muchas veces y nunca han podido con ella. Desde que apareció la televisión en blanco y negro, en color, Internet, el MP3, el Walkman... a través del tiempo con cada invento nuevo se le decretaba la muerte y ahí está: solita, defendiéndose, interactiva como ninguna y con más llegada y penetración que cualquier otro medio", define Matías Martin quien para muchos es parte de la nueva generación de la radio.

Se podrían enumerar cientos de nombres que hicieron ruido, literalmente. Pero en ese afán de homenajear es posible olvidarse de alguno. La elección es ir por todos. Hoy la radio se viste de gala, celebra y sigue dejando marcas por donde pasa: silencios, sonrisas, emoción, lágrimas y alegría, esa es la radio; la que hoy cumple 90 años y sigue dando la vuelta al mundo.

Los medios y los logos del Bicentenario

A raíz de los festejos por el Bicentenario Argentino, diversos medios de comunicación reflejaron, en sus sitios webs, el homenaje a través de logos, escarapelas y menciones.

Dentro de los principales diarios nos llamó la atención que Clarín no haya agregado ningún símbolo a su logo, sí lo hicieron TN y Cien Radios.


LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS SÍMBOLOS DEL BICENTENARIO

Los personajes más representativos de los 200 años argentinos

El sitio oficial del Bicentenario ofrece la posibilidad de elegir 10 personajes y símbolos que nos representen como argentinos.

Uno puede elegir las personalidades más representativas en las siguientes temáticas: ciencia e innovación, cultura, deporte, derechos humanos e historia. Además dentro de lo simbólico figura: comidas y bebidas, íconos, lugares, marcas y productos y símbolos patrios.


Nosotros ya votamos, vos ¿cuáles elegís?

 

Las actividades del Bicentenario

El 25 se celebra el Bicentenario Argentino y los festejos comenzaron ayer a las 18 y se prolongarán hasta el 25.

Se trata de un paseo al aire libre, en plena Av. 9 de Julio, para transitar el pasado, presente y futuro. Shows, stands y paseos temáticos. Podes descargarte la programación completa del Paseo del Bicentenario y el Plano del Paseo.

Según anuncia el sitio oficial del Bicentenario Argentino, el Paseo se ubicará sobre todo el ancho de la avenida 9 de Julio, desde Belgrano hasta Corrientes, donde asomarán los grandes temas nacionales. Todo el trayecto será el corolario que simbolizará el recorrido por la Argentina de norte a sur.

En la “Feria de las Provincias” cada una pondrá de manifiesto su identidad, aquello que la distingue, como sus artesanías, sus gastronomías o bellezas naturales. Todas tendrán participación en: su espacio provincial, en el gastronómico, en el desfile federal (22 de mayo) y en espectáculos artísticos (hay tres escenarios dispuestos para tal fin).

Uno de los platos fuertes será el cierre del domingo a las 20 Hs. con un recital de Fito Páez y 200 personalidades entre músicos, deportistas y actores cantando el Himno. Culmina con fuegos artificiales.

HISTORIA DEL RELATO RADIAL DE FÚTBOL

Nos cuentan los partidos del domingo y así nos envían al paraíso de la fantasía. No sacan conejos de la galera, pero igual hacen magia. Primero fue Fioravanti, luego Muñoz y más tarde Víctor Hugo. Los relatores, integrantes de una cultura que irrumpió en la Argentina hace casi ochenta años y todavía hoy sigue emocionando.

Da temor verlos. Asustan. Parece que estuvieran a punto de escupir los pulmones y caer redondo encima de los viejos de la platea. Ahí andan ellos, la camisa totalmente abierta, arrugada, los pelos embarullados, anchas gotas de sudor resbalándole en el rostro, la mano enlazando el micrófono, el cuello hinchado, colorado de euforia, las venas que quieren escaparse. Y el grito de gol que se prolonga y rompe los límites del tiempo. Vértigo, velocidad, improvisación, imaginación, potencia. Mentiras. Exageraciones.

Los relatores radiales de fútbol alcanzaron en Argentina un papel mayor que el simple hecho de contar un partido de fútbol. Armaron una cultura nueva. Se diferenciaron del resto de la gente que hace periodismo deportivo y fundaron algo así como un gremio abstracto. Porque no son periodistas. Son relatores. Y recién después se nombra al comentarista, ayudante de campo, vestuaristas o estudios centrales. Es el relator. El cartero de la mentira y la exageración, que nos dibuja en la imaginación cómo Gallardo sorteó la marca de Bermúdez o cómo Gatti descolgó una pelota del ángulo.

Esta cultura se inició en el país el 2 de octubre de 1924, y casi por accidente. Jugaban Argentina y Uruguay. Y Horacio Martínez Seeber y Atilio Casime informaron a los escuchas acerca de las incidencias del encuentro, que ganó Argentina 2 a 1. Se dice que lo hicieron informalmente, un relato ni siquiera parecido al que hoy se escucha. Ingenuos, no tenían ni idea lo que ellos mismos acababan de comenzar.

El primer partido que se relató completo fue Sportivo Barracas contra Estudiantil Porteño, en 1927. Lo relató Tito Martínez Delbox.

Alfredo Aróstegui fue a quien primero se le colgó el cartel de narrador futbolero. De narrador futbolero profesional, por así decirlo. Aróstegui llevó a las casas argentinas los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928 y por eso se ganó el apodo de El Relator Olímpico. Le costaba bastante seguir las acciones. “Una serie de pases intrascendentes en el mediocampo”, prefería decir y salir del paso.

La tarde llegada de los diarios a los hogares y la no presencia de la televisión transformó a la radio en el primer medio de consulta y entretenimiento. Era una gustosa obligación sentarse en la mesa de la cocina, mate y galletitas, a escuchar los episodios de un partido que se jugaba a largos kilómetros de distancia. Y partidos muy importantes, además. Luis Elías Sojit, por ejemplo, fue el encargado, a través de Radio Splendid, de contar lo ocurrido en la Copa del Mundo de Italia 1934.

Tal vez fue en la década del 40 cuando el relatar se vistió con el traje del arte.

Porque apareció Fioravanti. Joaquín Carballo Serantes -sólo según su documento- presentó un carné diferente al que todos habían presentado. Se elevó por encima del resto. Fue el invitado especial de todas las familias futboleras, que lo dejaban ingresar a sus casas todos los domingos. Le ganó además el duelo que protagonizó con otro grande: Eduardo Pelliciari, el Lalo que jugó para Rivadavia primero y Mitre después.

La hegemonía de Fiorovanti se enterró en el recuerdo de la gente cuando surgió, allá por 1960, José María Muñoz. Inventor de las conexiones, amigo de todo gobierno de turno, El Relator de América mantuvo al público futbolero pegado a la radio durante casi 20 años y fue además la voz del Mundial de Argentina 1978. Enjuagaba la voz con una polenta tremenda, acaso su arma más eficiente.

Después vino Víctor Hugo Morales, el nombre que le ganó al apellido, uruguayo, talentoso además. Fue el tercer eslabón de una cadena de monstruos. Primero Fioravanti, luego Muñoz y por último él. Algo así como Di Stéfano, Pelé y Maradona, reyes en sus actividades y en sus épocas.

Víctor Hugo gozó de su punto más alto durante la década del 80. Voz cavernosa, ahuecada, enérgica, transmitió para medios argentinos los mundiales del 82, 86, 90, 94 y 98. Y en México 86 pintó lo que para muchos es su obra maestra. Dibujó con el pincel de sus cuerdas vocales y su llanto el segundo gol de Maradona a los ingleses en el corazón de todo argentino.

Todavía se escucha aquella poesía: “La va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, y deja el tercero y va a tocar para Burruchaga... ¡Siempre Maradona! ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio!... ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta... y Goooooool... Gooooool... ¡Quiero llorar! ¡Dios santo! ¡Viva el fútbol! ¡Golazo! ¡Diego Maradona! Es para llorar, perdónenme... Maradona, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos... barrilete cósmico... ¿de que planeta viniste? Para dejar en el camino tanto inglés, para que el país sea un puño apretado, gritando por Argentina.... Argentina 2 - Inglaterra 0... Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona... Gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lagrimas, por este... Argentina 2 - Inglaterra 0...”.

La gran cantidad de radios que se abocaron al fútbol abrió el espectro para la llegada de montones de relatores. Desde principios o mediados de la década del 80: Atilio Costa Febre, Héctor Caldiero, Jorge Bullrich, Juan Carlos Morales -perdió con Víctor Hugo el cetro que dejó El Gordo Muñoz-, José Gabriel Carbajal, Osvaldo Webhe y Walter Saavedra, entre muchos otros. Y desde principios de los 90 hasta los días que ahora corren, Alejandro Fantino y Sebastián Vignolo, tal vez los más destacados.

Hoy, acaso el único que pide permiso para sentarse en el sillón que todavía ocupa Víctor Hugo es el desenfadado Mariano Closs.

El locutor y escritor Pablo Molinari plantea en uno de sus delirios la siguiente cuestión: “Cuesta creer que los relatores de fútbol no tienen, como imperiosa necesidad de la excelencia en su oficio, un pacto con el Diablo. Si no, ¿cómo se explica la exactitud con la que estos hombres son capaces de anticipar una jugada, incluso muchos segundos antes de que ocurra? (...) Si tal es la infabilidad de los pronósticos de los relatores, los jugadores no son más que simples piezas de ajedrez destinadas a cumplir los deseos del tipo de la radio. Así, pues, los futbolistas carecen de decisiones propias: todos sus actos responden a la imaginación del relator”.

Tal vez así sea. Y en realidad todos nosotros somos víctimas del antojo de unos tipos que hablan rápido, escupen mentiras y nos hacen felices todos los domingos.

Por: Ignacio Fusco
Fuente: Supergol

CHE: POLÉMICA SIN FIN

A fines de 2007 el Jefe de Redacción de la Revista Noticias, Gustavo González, publicó una nota titulada: "La historia completa de un mito llamado Che".

El Che Guevara fue el personaje del año 2007 para Noticias y esta nota trajo muchas repercusiones, la gente reaccionó. Esto motivó a Gustavo González a escribir: "Che: polémica sin fin" y a contar un poco la post- publicación de dicho artículo, de allí rescato un párrafo que simplifica en pocas palabras la admiración que muchos tienen para con el Che Guevara sin conocer en profundidad su historia:

Es una lástima que las vidas reales no sean tan lineales como la de los personajes de Hollywood. Si Menem fuera un simple ladrón, Kirchner un autoritario y Carrió una republicana altruista, las cosas estarían en su lugar y todos sabríamos quiénes son los héroes y quiénes villanos. Si Favaloro se suicidó simplemente por el bien común, Maradona es Dios y los argentinos no somos corruptos como nuestros políticos, nos podríamos ir a dormir tranquilos creyendo que entenderemos lo que pasa. De verdad, es una pena que no sea así.

DE BOCA EN BOCA (Podcast)

"Radio Nacional Argentina y ETER (Escuela Terciaria de estudios radiofónicos) presentan: De boca en boca. Fragmentos de 50 años de historia. Con grabaciones del archivo general de La Nación".

Narrador: Eduardo Aliverti
Producción general y guión: Daniel Alvarenga

El programa se proponía contar, desde el año 50 al 2000, la historia Argentina, apoyándose en un gran archivo. No sólo de la faz política, sino también en la artística, cultural, deportiva, musical, etc.


Podcast - Fragmento del primer programa de De boca en boca (Año 1950). [Fuente: Eter]

FITO PAEZ CANTA EL PREÁMBULO DE LA CONSTITUCIÓN (Video)

Con motivo de los 25 años de la democracia, History Channel realizó, el 10 de diciembre, un especial llamado: "Democracia: Crónica de la transición".

Con el apoyo de Fito Paez y Carlos Vandera, History Channel, realizó un corto basado en el preámbulo de la Constitución Nacional, en el que participan: Fito Paez, Carlos Vandera, Gastón Pauls, Diego Torres, Estela de Carlotto, Lalo Mir, Roberto Pettinato, Jorge Lanata, Felipe Pigna, Juan Leyrado y Norma Aleandro.

¿ESTÁ VIVO FIDEL CASTRO?

Buscando fotos de Fidel Castro y del Che Guevara para hacer un post sobre los 50 años de la Revolución Cubana, dí con esta foto y empecé a buscar a ver qué se decía.

Algunos dicen que es un Fotomontaje, otros dicen que es real. Los argumentos que sostienen la veracidad de la foto son:

  • La posición de la cabeza con respecto al cuerpo, la línea que sigue es directa y no tiene desviaciones del eje.
  • La luz permanece inalterada, cosa muy evidente en los montajes.
  • No existen gestos en su cara ni señal nerviosa que pueda alterar un músculo facial.
  • El vidrio del ataúd se ve reflejado encima de su cara.

... Vos ¿qué opinás?

[Vía: Alt1040]

FIDEL CASTRO. BIOGRAFIA A DOS VOCES

La Revista Debate publicó, en su página web, una nota denominada: "La guerra la ganaron, en menos de dos años, tres mil hombres". Se trata de un reportaje a Fidel Castro que terminó siendo un libro: "Fidel Castro. Biografía a dos voces", del periodista español Ignacio Ramonet.

Aquí un fragmento en el que Fidel Castro narra pormenores del tramo final de la guerra revolucionaria que terminó derrocando al dictador Fulgencio Batista y permitió el triunfo del Ejército Rebelde.


- Quisiera preguntarle: ¿En qué momento deciden ustedes dejarse crecer la barba como símbolo de la rebelión?
- La historia de la barba es muy sencilla eso surgió de las condiciones difíciles que vivíamos en la guerrilla. No teníamos cuchillas de afeitar, ni navajas. Cuando nos vimos en el corazón del monte, a todo el mundo le creció barba y la melena, y al final eso se transformó en una especie de identificación. Para los campesinos y para todo el mundo, para la prensa, para los periodistas éramos “los barbudos”. Tenía su lado positivo, para infiltrar a un espía en la guerrilla era preciso prepararlo con mucha atención, para que el individuo tuviese una barba de seis meses. Así la barba servía como elemento de identificación y de protección hasta que terminó, transformándose en un símbolo de los guerrilleros. Después, con la victoria de la Revolución conservamos la barba para preservar el símbolo. Además de eso, la barba tiene una ventaja práctica uno no necesita afeitarse cada día. Si multiplica usted los quince minutos del afeitado diario por los días del año verificará que consagra casi cinco mil quinientos minutos a esa tarea. Como una jornada de trabajo de ocho horas representa cuatrocientos ochenta minutos, eso significa que, al no afeitarse usted gana al año unos diez días que puede consagrar al trabajo, a la lectura, al deporte, a lo que quiera. Eso sin hablar de lo que se ahorra en cuchillas, en jabón, en loción, en agua caliente… De modo que dejarse crecer la barba tiene una ventaja práctica y además resulta más económico. La única desventaja es que las canas aparecen primero en la barba. Por eso, algunos que la habían dejado crecer, cuando aparecieron pelos blancos se afeitaron rápido porque se disimula mejor la edad sin barba que con ella.

- En abril de 1958 hay una huelga general contra Batista, pero usted, desde la Sierra Maestra, no la apoya. ¿Por qué?
- Ese 9 de abril de 1958 se produce, la huelga general y fracasa. Nosotros no éramos todavía partidarios de la huelga. La dirección del Movimiento 26 de Julio nos critica. Incluso dice que no somos “conscientes” del grado de madurez que ya tienen… Sin embargo, yo suscribí la convocatoria a la huelga, seguridad que tenían los compañeros de la dirección del Movimiento; y sí que la apoyamos concretamente, con la realización de acciones militares en nuestro territorio contra las fuerzas enemigas. Había divisiones, había un poco de exclusión. Por ejemplo, aunque los sindicatos estaban en manos de líderes comunistas, había prejuicios contra los comunistas, cosa que no teníamos en la montaña. El propio Movimiento 26 Julio nos veía a nosotros como una gente que complicábamos la vida a Batista, y pensaban que aquello se debía terminar con un movimiento cívico-militar o con una huelga general. Y nosotros no nos veíamos así; nosotros nos veíamos como un pequeño ejército que se convertiría en un ejército mayor, y que derrotaría al ejército enemigo.

- Al final, fue lo que pasó
- Fue lo que pasó; pero aquella huelga de abril de 1958 fue tremenda porque, al fracasar, produjo desmoralización, alentó a la fuerza enemiga y nos lanzaron la última ofensiva. Nos atacaron con diez mil hombres, catorce batallones, un montón de unidades independientes… ellos creían que diez mil hombres no podían ser resistidos… ésa fue la última vez que defendimos nuestro territorio, y nosotros no llegábamos a trescientos hombres. ¡Setenta días combatiendo! Yo mandé a buscar algunas tropas. Mandé a buscar a Camilo, que estaba operando en los llanos, y Almeida y parte de sus fuerzas, que ya habían abierto otro frente en la zona oriental de la Sierra Maestra, cerca de Santiago. Las únicas tropas que no mandé a recoger fueron las de Raúl, que estaban demasiado lejos. Eso fue decisivo. Terminó aquella última ofensiva, y nosotros, ya con novecientos hombres armados invadimos casi todo el país. Ahí reorganizamos las columnas. Primero creamos dos columnas fuertes, la del Che, con ciento cuarenta y un hombres, y la de Camilo con noventa. Invadimos la mitad de la isla. Una iba a ir hasta Pinar del Río pero la paramos en Santa Clara.

- ¿Por qué?
- ¿Por qué paramos y no enviamos a Camilo hasta Pinar del Río? Porque teníamos en la cabeza la historia de la invasión en las guerras de independencia de 1895, y esa influencia histórica. En ese momento no tenía sentido estratégico una invasión hasta allá. Por otra parte, determinadas circunstancias de la situación en Las Villas hacían recomendable que Camilo reforzara la gestión unitaria que debía llevar a cabo el Che en ese territorio. Nos dimos cuenta de que no tenía sentido llevar la invasión a Pinar del Río. En un momento dado le dijimos a Camilo: “Párate ahí, únete al Che”.

- Después del fracaso de la última ofensiva de Batista, ¿usted decidió pasar a la contraofensiva?
- La columnas rebeldes avanzaban en todas las direcciones sobre el territorio nacional sin que nada ni nadie pudiera detenerlas. En muy poco tiempo, nosotros teníamos dominado y cercado a todo el mundo. En la provincia de Oriente teníamos mil soldados -o más- cercados, que no tenían escapatoria, no salía nadie de allí. Dos fragatas de las tres que tenían encerradas en la bahía de Santiago de Cuba, no podían escapar; ocho ametralladoras nuestras dominaban la salida de la bahía. Digo: “Éstas no pueden salir. Nuestras ametralladoras barren”. Después visité las dos fragatas y me di cuenta de que encallaban, se quedaban sin puesto de mando y sin nada, ningún cañón, porque las fragatas se fabrican para combatir a cinco o seis kilómetros no para combatir contra ocho ametralladoras que están a trescientos metros… Así que sobraban allí, y así por el estilo.

- En esa ocasión, propuso una “salida elegante” a sus adversarios militares. ¿Cuál era su proposición?
- El jefe de las fuerzas enemigas, el general Cantillo, se reúne conmigo y unos cuantos el 28 de diciembre de 1958 en un viejo central, el ingenio Oriente, cerca de Palma Soriano. El hombre no era un esbirro, ni era un corrupto, tenía prestigio, era de academia, de los pocos que Batista tenía, y no era un asesino. Hasta me había escrito una carta cuando lanzó su última ofensiva. Entonces yo le respondí, porque él casi me manda a decir que lamentaba lo que estaba pasando, que éramos gente valiosa. Le doy las gracias y le digo una frase limpia, pero queriendo decir que si lograba derrotarnos, que no se lamentará de nuestra suerte, que íbamos a escribir una página gloriosa en la historia… Le respondí caballerosamente. Yo a cada rato intercambiaba una carta o, cuando había un cambio de prisioneros, discutía con una guarnición cercada. Muchas veces conversaba con las tropas sitiadas. Por eso llegó él y habló conmigo. Llegó sólo en un helicóptero. Fíjese, qué confianza. Y recuerdo que me dijo que “había perdido la guerra”, y me pide una fórmula para ponerle fin. Le digo: “Mire, podemos salvar a muchos soldados, vamos a plantear una sublevación, un movimiento unido de las tropas de operaciones y la guarnición de Santiago de Cuba”. Y le digo: “Bueno, tal día -acordamos la fecha- levantamiento cívico-militar”. Yo le decía: “A las veinticuatro horas Batista no está ahí”. Y acuerda ya el movimiento final. Ahora, él quería ir a La Habana, pretextaba que tenía un hermano que también era oficial del ejército… Yo le decía: “¿Para qué ir a La Habana? ¿Para qué va a correr riesgos?”. Ahí, conmigo, se encontraba un oficial, el mayor José Quevedo, que era jefe de un batallón que había sido cercado en El Jigüe, que combatió tremendamente contra nosotros diez días, del 11 al 21 de julio de 1958. Después se unió a nosotros y ayudó. Ese militar prestigioso es hoy general de nuestras fuerzas armadas. Escribió varios libros que vale la pena leer para rememorar.

- ¿Se había unido al Ejército Rebelde?
- Él estuvo cercado y yo lo conocí allí, en El Jigüe, porque la tropa que lo cercó la estaba mandando yo, en medio de la última ofensiva enemiga. Había varios batallones rodeándonos a nosotros y nosotros teníamos a ese batallón rodeado. El cerco nuestro era estrecho, el cerco de ellos era más bien estratégico. Rompimos el equilibrio cuando les derrotamos ese batallón. Hicimos muchos prisioneros, tuvieron muchas bajas y capturamos gran número de armas. Se rompió el equilibrio y no anunciamos ni la victoria, para que el enemigo no supiera lo que estaba pasando.Lo vinimos a decir cuarenta y ocho horas después; ya habíamos armado gente y la habíamos movido sobre los demás batallones, ya estábamos cercando a los demás, sin perder un minuto porque no se debe perder un minuto.

- ¿Usted se disponía atacar Santiago de Cuba?
- Nosotros teníamos retrasado el ataque sobre Santiago. Habíamos decidido atacar Santiago de Cuba con mil doscientos hombres. Nunca habíamos tenido una correlación de fuerzas tan favorable, e íbamos a usar las mismas tácticas de la Sierra Maestra: cerco y cerco. Aquella operación habría durado cinco días y, a través de la bahía, habíamos introducido cien armas para los combatientes de Santiago, porque el quinto día era la sublevación. Cuatro batallones, cuatro batallas, íbamos a usar las tácticas aplicadas allí contra cada batallón que defendía y, por último, la sublevación. Máximo seis días iba durar aquel combate, que lo teníamos retrasado, iba a empezar más o menos alrededor del día 30 de diciembre, estábamos esperando el acuerdo con el jefe de la fuerza enemiga de operaciones. Y Camilo y el Che ya iban acercándose a Santa Clara.

- ¿Usted estaba esperando el acuerdo con el jefe de las fuerzas enemigas para poner fin a la guerra?
- Sí, y aquel general Cantillo va por fin a La Habana, pero yo le pongo tres condiciones. Y él se compromete. Le digo: “Bueno vaya, si usted quiere ir. No queremos contacto con la embajada de Estados Unidos”. No era por nada, sino por experiencia de que uno sabe cómo son esas cosas. “No queremos golpe de Estado en la capital.” Quizá pusimos eso en primer lugar, lo del golpe de Estado en la capital. “No queremos que ayuden a escapar a Batista”. Ésas fueron las tres condiciones, y el general se compromete, y parte hacia La Habana. Pasa el tiempo y no llegaban noticias relacionadas con él. Me deja en contacto con el jefe de la guarnición de Santiago, hubo cartas y todo. En resumen, hace las tres cosas contrarias: primero, cena con Batista el día 31 de diciembre de 1958 y lo acompaña a tomar el avión para huir con un montón de generales; segundo dan un golpe de Estado en la capital y ponen de jefe de Gobierno al más viejo de todos los miembros del Tribunal Supremo, un magistrado llamado Carlos Piedra, y tercero, se habían puesto, desde luego, en contacto con la embajada de Estados Unidos… ¡Una traición cobarde!

- ¿Qué hace usted entonces?
- ¿Qué hicimos el 1º de enero de 1959? Siete años, siete meses y siete días después del ataque al Moncada, el 26 de julio de 1953. Números exactos. Es el tiempo que pasó desde el ataque al Moncada, con prisión de casi dos años, en exterior casi otros dos en la guerra. Cuando el día 1º de enero nos enteramos por radio de que Batista se había escapado, y del golpe de Estado en la capital, nos dirigimos rápidamente hacia donde estaba nuestra estación de radio y lanzamos la consigna de: “¡Huelga general revolucionaria!”, y dimos instrucciones a nuestras tropas: “No deben detenerse en ningún momento, no hay alto al fuego”. Cero alto el fuego. A todas las columnas: orden de seguir avanzando y combatiendo. Y unánime, hasta los trabajadores de las estaciones de radio y de televisión se pusieron en sintonía con nuestra estación de onda corta, Radio Rebelde, que tenía un kilovatio. Y hablé así, en cadena, por todas las radios del país y la televisión. Nosotros dábamos las instrucciones a todas las fuerzas. Hacíamos como hace la contrarrevolución en Venezuela, que le da instrucciones a su gente a través de los cuatro canales principales de televisión. Así le di yo todas las instrucciones a toda la nación y así podía utilizar la simpatía de todo el pueblo. La mayoría de los sindicatos obreros estaban entonces en manos de un grupo amarillo -como están hoy, en Venezuela, en manos de sindicatos amarillos-; sin embargo, el apoyo a la huelga fue unánime. Di la vuelta para entrar por el norte de la ciudad. Me encuentro ya por el camino a algunos que están uniéndose. Como tenía un compromiso, entré en contacto con el jefe de la unidad… Nos habíamos cruzado algunas cartas, y había algunas dudas, porque no se interpretó bien una cosa que yo dije: “Si no se cumple el 30, atacamos y no cesará el fuego hasta que no se rinda la guarnición”, y él me había mandado una frase: “Los soldados no se rinden sin combatir, ni entregan las armas sin honor”. Le mandé decir que yo no le había dicho “rendirse”, sino que cuando empezáramos los combates no habría alto el fuego. Él me dice que me ofrece un helicóptero: “Confíe en el general”, para que me dé una vuelta por Santiago de Cuba, y le protesto porque han asesinado a dos jóvenes, y yo no necesitaba ningún helicóptero. Se lamenta. Y voy al cuartel de El Caney, al norte de la ciudad, ese mismo que yo quise atacar después del Moncada. Me recibe la guarnición. Me reciben, como nunca me han recibido, casi en ninguna parte. Y me reúno con trescientos oficiales. ¡Trescientos oficiales de la guarnición de Santiago de Cuba! Estoy discutiendo con ellos. Les explico el acuerdo que habíamos hecho con el general Eulogio Cantillo, que él no cumple. Les explico la traición, y nos apoyan, se ponen del lado nuestro. Hasta al más responsable de la guarnición de Santiago yo lo nombro allá jefe. Raúl dice que cuando yo le anuncié que íbamos a nombrar al coronel Rego Rubido, jefe de la guarnición, él por disciplina acepta, pero no entendía, y dice: “Él debe saber lo que está haciendo”. Y estuvo Rego Rubido de jefe.

- Entretanto, ¿Camilo y el Che ya están entrando en La Habana?
- No, el Che estaba atacando la ciudad de Santa Clara. Estaban tomando la estación de policía, un tren blindado se mete, muy protegido, y ellos le quitan las vías de ferrocarril y, cuando el tren retrocede, se descarrila y le ocupan todas las armas. No había cumplido el general Cantillo, y yo, el día 1º de enero, les digo a Camilo y al Che: “Avancen hacia La Habana”. Le dije a Camilo: “Camilo, vas para Columbia” y al Che: “Vas para La Cabaña”. Ellos estaban todavía terminando de tomar el cuartel en Santa Clara. Pero, claro, al desplomarse aquello y la huelga general, necesitaron un día prácticamente para organizarse, y salieron, creo que salieron por la noche rápidamente. En ese momento les digo: “Avancen a toda velocidad por la Carretera Central”. El estado moral de aquella gente de Batista era pésimo. El Che y Camilo hicieron dos columnas y así llegaron a La Habana. Tardaron equis horas en llegar, pero tomaron los objetivos. Nadie les hizo resistencia, no tuvieron que disparar un tiro, ya la gente nuestra en La Habana casi tenía tomado todo; desmoralización total del adversario, el país entero parado, sublevación en la ciudad; en todas partes se sublevaron.

- ¿Columbia y La Cabaña eran los dos grandes cuarteles de La Habana?
- Sí. Fíjese. La primera fortaleza de La Habana era Columbia, ahí va Camilo. Allí estaba el Estado Mayor del ejército. En la otra gran fortaleza, La Cabaña, está el Che. Ése es un momento bueno. Son jefes militares con dos poderosas unidades, Camilo esta más en la organización, porque había asesores norteamericanos y estaban allí tan tranquilos. El Che lo que empieza inmediatamente, desde luego, es a darles clases a todos aquellos campesinos, a hacer escuelas allí, y a instruir a la gente. Como primera tarea de jefe militar, quiere hacer su programa de alfabetización y enseñar a toda aquella gente. Camilo, en el cuartel Columbia, saca a unos oficiales que estaban presos, que tenían gran prestigio, un coronel, que quería hacer todavía un ejército y mantener la moral de los que estaban allí. Los llevaron al Estado Mayor y querían hablar conmigo. Les digo: “Díganle al coronel Barquín -era un coronel con prestigio, había estudiado en Estados Unidos- que en Columbia no hablo más que con Camilo. Y en La Cabaña, con el Che”. Ellos trataban de arreglar y buscar pero no les dimos ni la menor chance. No se perdió un minuto, ni un segundo. Fue todo el pueblo.

- ¿Qué fue del general Cantillo?
- Cantillo fue arrestado y fue sancionado a un número de años de cárcel y después lo soltamos.

- ¿Cuándo entra usted en La Habana?
- Cuando yo salgo de Santiago, dos mil hombres del ejército que habían estado combatiendo contra nosotros se han sumado a los trescientos oficiales de El Caney, y se unen a nosotros. Lo perfecto es unirse. Yo trato de mantener en el ejército a esos dos mil hombres, que es algo verdaderamente difícil; pero se vienen conmigo. Entonces invito a esos dos mil soldados con sus armas -tenían los tanques Sherman que nosotros no sabíamos manejar, artillería…-, y, como aquello estaba por definir todavía… Yo vengo para La Habana con mil soldados rebeldes y dos mil soldados de las mejores tropas batistianas. Aquéllos estaban dispuestos a morir, y éstos con más razón. Vienen conmigo y vienen manejando los tanques, ninguna gente nuestra sabía manejar ningún tanque de ésos, y venían felices. Bueno, era un baño de multitudes, era un mar de multitudes. Yo tardé ocho días en llegar a La Habana porque en cada una de las capitales de provincia tenía que detenerme y dar un acto. Óigame, sólo en tanque se podía pasar, no se podía ir ni en camión ni en nada. Ya no hubo resistencia, a los pocos días terminó. La huelga siguió, la gente estaba entusiasmada con la huelga cuando ya no hacía falta ninguna huelga; pero ya después estaba todo el mundo de fiesta. Llegué el día 8 de enero de 1959 a La Habana, después de dar actos por todo el recorrido; fui a Cienfuegos, donde había estado preso también en mis años estudiantiles. Bueno Camilo y el Che esperaban aquí. En La Habana, el Movimiento 26 de Julio había tomado todas las estaciones de policía.

- ¿Desde el 1º de enero?
- Sí, la misma gente nuestra; aun antes de que llegaran Camilo y el Che, ya habían tomado todas las estaciones de policía, el Movimiento 26 de Julio, la gente de Acción y Sabotaje. Hubo muchos muertos, eran muy valientes; pero no tenían, digamos, aquella veteranía de las montañas; había mucha gente que prefería los riesgos de la ciudad a los sacrificios de subir y bajar las lomas. Muchos, que eran excelente gente combatiendo en las ciudades, eran pésimos guerrilleros, porque en la guerrilla lo duro es subir y bajar las lomas… Así es la guerrilla y así son los hombres; pero se hacían más fuertes, más resistentes. Ésa era la situación.

- Así se termina la guerra.
- Nuestro ejercitó creció muy rápido al final, porque en el mes de diciembre de 1958 sólo tenía tres mil hombres sobre las armas, con armas de guerra. Y cuando se ocuparon todas las armas, el 1º de enero de 1959, nuestro ejercitó se elevó, en unas cuantas semanas, a cuarenta mil hombres. Pero la guerra la ganaron, en menos de dos años, tres mil hombres.


(Gentileza Editorial Debate, Editorial Sudamericana)
Fuente:
Revista Debate

50 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN CUBANA - ESPECIAL DE EL TIEMPO DE COLOMBIA

50 AÑOS, REVOLUCIÓN CUBANA - ESPECIAL PERFIL.COM

LA CUBA DE CASTRO - ESPECIAL DE DIARIO EL MUNDO

REVOLUCIÓN CUBANA, 50 AÑOS - ESPECIAL DE LA BBC

A 50 años de la Revolución Cubana la BBC realizó una producción multimedia que abarca las 5 décadas, los éxitos, las deudas, el futuro, América Latina, la economía, las mujeres arma, el arte, el mundo y su reacción, la magia cubana, el exilio y el ¿Fin del embargo?

Aquí podrás ver el video documental que preparó la BBC.

Les dejo un álbum con fotos, algunas inéditas, del Che Guevara y Fidel Castro.


"EL RELOJ" TERMINA SU PRIMER AÑO (Podcast)

Hoy termina la primera temporada del programa "El Reloj" [Domingos de 13 a 14 Hs. por Radio Palermo].

La emisión de hoy será una repetición del programa sobre el Franquismo, a pedido de los oyentes. El domingo 21 de diciembre, en el último programa que tuvo una parte en vivo, Marcela Feudale se despidió de su audiencia junto con sus dos productores: Pablo Caruso y Fernando Candeias.

Podcast de El Reloj 21 de diciembre de 2008
FICHA
"El Reloj"
FM Palermo, 94.7
Domingos a las 13 Hs.
Conducción: Marcela Feudale
Investigaciones históricas: Marcela Feudale - María Eugenia Martese
Producción: Fernando Candeias - Pablo Caruso
Comercial: Séptimo día